Mi perro no come

 

Mi perro no come, consulta habitual, en particular en estas fechas, con la «vuelta al cole». En general es notable el aumento de cuestiones sobre trastornos digestivos en los peludos de la familia. No son pocos los humanos que me consultan sobre la disminución o falta de apetito de sus perros o el aumento en la falta de consistencia de las deposiciones, e incluso la aparición de colitis más o menos fuertes.
Es un ejemplo perfecto de como los cambios en la rutina familiar llegan a tener como consecuencia alteraciones fisiológicas.
La vuelta al cole es una gran época de cambio que se da de forma periódica, de ahí la importancia de disminuir sus efectos adversos de forma preventiva. Aprende a identificar las causas y como evitarlas.
No es un mito decir que los perros son animales de costumbres, les gusta que su ambiente sea predecible, las rutinas les aportan seguridad, tranquilidad y al cambiarlas les produce sensación de incertidumbre y ese estrés suele verse reflejado en las alteraciones alimentarias y digestivas.
No tiene por qué haber niños en la familia para notar este efecto, ya que los adultos también cambiamos nuestros hábitos durante la temporada estival.
  • Las horas de tiempo compartidas. Solemos pasar más tiempo con nuestros perros ya que podemos disfrutar de terrazas y horas de sol en su compañía. Y con la vuelta a la rutina escolar y laboral este tiempo compartido disminuye drásticamente.
  • La rutina de alimentación. Durante el año escolar solemos alimentar a nuestros animales a las mismas horas, en cambio en verano las modificamos para volverlas a cambiar con el inicio de las clases.
  • El tránsito de personas. Es habitual que en las vacaciones la familia tenga visitas más o menos largas de los abuelos o de otros familiares. También el aumento de relaciones sociales con otras personas se ve reducido al llegar septiembre.
Siempre hay que consultar a nuestro veterinario de confianza la aparición de estos episodios, especialmente en el caso de las colitis. Una llamada solo requiere de cinco minutos y te ayudará a quedarte más tranquilo recomendándote unas pautas a seguir.
               Aunque siempre podemos ser precavidos para que no surjan la parte de estos problemas que pueden estar asociadas a la alteración de las rutinas, con estos sencillos “tips”.
  • Mantener una alimentación de calidad con una adecuada composición, evitando las que contengan cereales y harinas. Ser precavidos de viajar con ella para no tener que cambiarla.
  • Evitar dar alimentos no indicados a nuestros perros, porque nosotros estemos de vacaciones y podamos “saltarnos la dieta” no significa que tengamos que hacerlo con nuestros animales. Ya que estos no son digeridos adecuadamente y generan debilidad gastrointestinal.
  • Seguir con las rutinas de cepillado y aseo, definir un tiempo para las mismas, por ejemplo antes del paseo, y mantenerlo como una constante. Solo requiere de dos minutos.
  • Conservar todos los complementos y “gadgets” posibles. Comederos, camitas, juguetes, collares. Igual que nosotros viajamos con algunas cosas, es buena idea dejar un espacio reservado para las cositas de nuestros peludos compañeros.
  • Sin olvidarse que cuando tengamos que despedirnos de nuestro perro para ir al cole o al trabajo, NO hay que hacerlo como si fuéramos a la guerra. De igual modo al regresar a casa hay que ser moderado en nuestras atenciones, nuestro perro a estado solo en casa no en la cárcel.
               Todo esto aumenta las constantes y hace que nuestro perro encuentre seguridad en su familiaridad, disminuyendo así el estrés lo que hace que esté más fuerte anímica y físicamente y por lo tanto menos susceptible a sufrir de estos episodios.

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